viernes 15 de enero de 2010

Increíble (y falsa) historia educativa

Una famila agnóstica de origen judio, matrimonio y un hijo de diez años, por motivos laborales vino a vivir a Madrid.
El chaval era un mal estudiante, la verdad es que teniendo el padre un trabajo itinerante, tenían periódicamente que cambiar de domicilio y consecuentemente el niño de colegio, quien aprovechaba cada cambio como excusa a su bajo rendimiento escolar.
Por este motivo se lamentaba el padre ante el responsable de la delegación madileña de su empresa.

-Llévale a estudiar con los jesuítas, verás como cambia la cosa, le aconsejó el jefe.

Así se hizo y fue un acierto. En aquel año lectivo recuperó todas las disciplinas pendientes de años anteriores y acabó el curso con nota por encima del notable.

El padre quiso saber la fórmula que motivó el cambio de actititud del chico, para poder repetirla en mudanzas sucesivas y se fue a ver al jefe de estudios del colegio quien le dijo:

-Convencer a su hijo de que debería estudiar a fondo fue facil, en la iglesia del colegio tenemos un cristo crucificado de tamaño natural, el primer día le llevamos al chico ante él y le dijimos: "Mira lo que hacemos con los malos estudiantes judíos