Miren atentamente al niño de la imagen con un bebé en las manos. No, no es el hermano de la chica de su derecha, ni su primo, ni tan siquiera su llavero. Ambos son los británicos padres de la criaturilla del medio. Él tiene trece años, aunque aparenta aún menos, y ella quince. Sólo invito a imaginaros al chavalín nueve meses antes intentando abordar sexualmente a la niñita de la derecha. Lo raro es que al final no lo devorara cual mantis religiosa. La noticia, en:
El largo camino hacia la mediocridad
Hace 15 horas


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